El espejo de las redes sociales

Las redes sociales son un instrumento muy útil para estar en contacto con nuestras personas queridas y también para dar a conocer nuestro trabajo, sin embargo es muy importante saber relacionarse con ellas. ¿Estamos preparados para exponernos al desafío de la crítica o del halago público?

Si empiezas un nuevo proyecto y todavía tienes pocos seguidores, como es mi caso, puede resultar a veces frustrante ver el poco impacto que tienen tus publicaciones. Éste es un momento clave para saber si tu proyecto va a tener éxito o no.

A todas las personas nos importa el reconocimiento de los demás, pero nunca debemos dejar en manos ajenas nuestro proyecto o nuestra confianza en lo que hacemos, ya que ante todo es uno mismo quien debe creer en él. Si tú crees, algunos se sumarán.

Dar a conocer un proyecto personal no siempre es fácil; muchos emprendedores, artistas o comunicadores tenemos que lidiar con el miedo al rechazo si nuestro proyecto no tiene un gran impacto, y con el miedo a la ofensa y a la agresión si nuestro proyecto tiene un gran éxito.

A veces colgar un artículo o una publicación se pude convertir en un desafío tan grande como organizar una fiesta de cumpleaños, sin saber hasta el último instante si vendrá alguien o si las personas más especiales acudirán. Un sudor frío recorre la frente antes de darle al botón publicar. Y justamente aquí, en ese instante, y en la distancia que separa mi dedo del botón ‘publicar’ en la pantalla se haya el gran desafío, el gran puente que puede llevarnos del fracaso al éxito.

¿Tienen poder sobre nuestra vida los pensamientos de los demás?

La opinión que los demás tengan de nosotros es muy importante, especialmente la de quienes admiramos, respetamos o amamos, pero también la de quienes nos cuesta aceptar, porque detrás de esa resistencia hay la negación a reconocer que su actitud o punto de vista ha sido un estímulo para encontrar nuestro lugar en el mundo.

Por tanto, la opinión o actitud de los demás es tremendamente influyente en nuestra vida y negarlo demuestra una cierta ingenuidad, pero también es cierto que el lugar que ocupas en el mundo es equivalente a tu propia vida; toda tu existencia depende de que asumas la importancia de protegerlo y cuidarlo.

Sí, siempre puede haber voces críticas, ofensivas e incluso agresivas, pero tan sólo están ahí para desarrollar tu propia fuerza, la fuerza de dar voz a lo que sientes, a tu voz, tu derecho a decir estoy aquí y así me siento. Aunque nadie te escuche, te vea o te lea, estás aquí, y yo estoy aquí dignificando mi vida, porque si tengo que confiar en alguien, voy a confiar en mí que soy a quien más conozco.

Sólo si no creo en mí, las opiniones o criterios de los demás pueden ser más importantes que las mías propias, así que si alguna vez sientes que no tienes fuerza ante el valor que los demás te dan, conócete un poco más, porque de tu propio conocimiento surgirá la confianza; date un baño o una ducha caliente y di en voz alta todo aquello que crees que no tienes derecho a decir.

Desnúdate ante ti o con quien esté abierta a escucharte. Llora si es necesario, porque sólo cuando te vacías puedes empezar a llenarte. Sólo cuando aceptas que has perdido, puedes empezar de cero, sí, empezar con cero ‘Likes’, aunque tengas un puñado, decenas, cientos, miles o millones; empezar sin contar con nadie para decir ‘estoy aquí por mí y para quien quiera mirarme con amor, y a quien no le guste mi presencia, sea quien sea: el mundo es grande y hay mucho más donde mirar’.

Ésta es la fuerza que surge del conocimiento de ti misma, de la honestidad que a veces sólo se atreve a expresar cuando tocamos fondo, y entonces dice ‘estoy dispuesto a fracasar e incluso a morir, pero no a hacerlo sin darme antes el derecho a existir’. Entonces puedo mirarme al espejo y verme allí.

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