El propósito de tu vida

El propósito de la vida es recuperar su integridad original. Venimos de la integridad y vamos de regreso a ella, experimentando en el trayecto lo que llamamos vida.

A veces sentimos confusión acerca del sentido o propósito de nuestra vida a causa de la ausencia de aceptación, o lo que es lo mismo, debido a la constante objeción que interponemos ante los sucesos de la vida. Solemos dividir el mundo entre bien y mal, entre una parte que tiene el derecho de existir y otra que no debería estar, aunque en realidad está y actúa. Si en lugar de rechazar esta parte, asentimos a ella se convierte en una fuente de fuerza.

A menudo las personas que han sido beneficiadas por la desgracia de otras sienten el anhelo de redimir su culpa renunciando a su propia realización vital. De esta manera en lugar de honrar ese sacrifico con su éxito, hacen que sea en vano.

Existe un orden en el amor y este orden indica que los miembros anteriores de una familia tienen preferencia sobre los posteriores ya que los primero son quienes dan y los segundos quienes reciben; cuando los hijos tratan de devolver a sus padres lo que han recibido de ellos suelen fracasar porque están ocupando un lugar que no les corresponde.

La culpa que sienten por lo que han recibido les limita a la hora de llevar a cabo su trabajo en la vida. La ley de la compensación indica que un hijo no puede devolverles a sus padres lo que ha recibido de ellos sino que debe pasarlo a otra persona, a sus hijos o a personas que reciben los beneficios de su trabajo.

El mayor regalo que un hijo o hija puede brindarles a sus padres es triunfar porque el triunfo es la consecuencia del sentimiento de plenitud ante lo que hemos recibido de ellos; sólo cuando nos sentimos colmados, tenemos la fuerza para dar. Nuestro éxito es la consumación de su amor.

A veces hay hijos que no sienten que hayan recibido suficiente de sus padres y les niegan la pertenencia a su sistema familiar. Negándoles esa pertenencia tratan de ponerse por encima de ellos e incluso de la vida porque están considerando que lo sucedido no debería haber pasado. Así no pueden dar porque aún están esperando recibir.

La abundancia es el resultado de sentirnos bendecidos ante todo lo que hemos recibido, sea lo que sea. Cuando reconocemos el origen de un dolor, dejamos de cargar con él y podemos ofrecerle a esa persona cuya pérdida lo causó un lugar en nuestro corazón. De esta forma en vez de ser nosotros quienes la buscamos a ella, mirando inconscientemente a la muerte, es ella quien viene a nuestro encuentro para sumarse a nuestra vida. Así la familia recupera su integridad y la fuerza de todos sus miembros, ubicados en nuestro corazón, impulsa nuestra vida hacia la plenitud: conciliación, éxito y abundancia.

Éste es el propósito de toda vida y éste es el trabajo que sirve a la vida.

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